La cita era un jueves, a las ocho y media, en el Ochoymedio. Lo que comenzó siendo un juego de palabras terminó siendo un verdadero festival de sentimientos encontrados entre acordes, letras e idas y venidas. El plato fuerte, con sabor a tequila, lo trajo Carla Morrison, que enloqueció a toda la sala con su particular sensibilidad y esa forma tan suya de hacer música.

La mexicana se metió al público en el bolsillo desde el minuto uno y según iba avanzando la noche mientras entonaba sus canciones más personales, incluidas en su ‘Amor Supremo Desnudo’. Si se trata de España seguro que nunca dirá eso de ‘No vuelvo jamás’. Jaque, mate. Multitud de seguidores y compatriotas de la cantante se dieron cita para disfrutar de su talento y se hicieron notar al grito de ‘Viva México’ o ‘Carla, te amo’. Sin duda, una velada que no olvidarán.

Pero antes, poco antes, sucedió lo esperado. Siloé fue el entrante perfecto para una noche única. El vallisoletano, con la cercanía que le caracteriza, abrió el concierto contando anécdotas, aullidos y dejando a gran parte del público contando los días para volver a disfrutar de un directo tan impecable como el suyo.

Nos contó (y cantó) ‘La verdad’, viajando hasta sus ‘Minas de sal’ donde vimos florecer sus ‘Cerezos’, tema que formará parte de su próximo álbum que verá la luz ya en 2018. Sin duda, un ‘Invasor’ más que perfecto. Tras verles tocar en directo, podemos decir que es uno de los grupos emergentes más prometedores del momento. Nos reafirmamos, ‘Siloé’ tiene ‘El Poder’.

A esta fusión de talento no le damos un ‘ocho y medio’ porque fue… Sobresaliente.