Voy a hablaros de un alumno que tengo muy particular. Es médico, trabaja con la plasticidad del cerebro y se apuntó a mis clases porque decía que a partir de determinada edad es aconsejable aprender a tocar un instrumento o un idioma nuevo. La segunda opción le parecía un coñazo y le encantaba el flamenco, así que nos pusimos manos a la obra.

Está científicamente comprobado que a partir de los 50, más o menos, hay una parte de nuestro cerebro que es muy moldeable y que se puede ejercitar de esta manera. Así que os hablaré de algunos casos reales, siempre desde el respeto, en los que la música ha ayudado a personas con efermedades como el alzheimer, sean menos terribles gracias a la música. Por supuesto, este post va dedicado a mi todavía alumno y amigo.

The Songaminute Man

Hace una semana vi en liopardo.com un vídeo en el que un hijo ayuda a su padre a combatir el alzheimer cantando. Él había sido cantante desde joven, así que su hijo, Mac McDermont, decidió montar un canal en Youtube con vídeos virales cantando con su padre para recaudar fondos.

“The Songaminute Man”, así se llama el canal, llevan recaudadas más de 85.000 libras y han demostrado que esta dura enfermedad hace que te olvides de muchísimas cosas, pero las canciones que has escuchado aguantan más tiempo en la memoria. Esto ocurre porque el lenguaje musical se encuentra en un lugar de nuestro cerebro donde este tipo de enfermedades llega más tarde.

Bicicleta, cuchara, manzana

Cuando conocí la historia de “The Songaminute Man”, recordé un documental que hace unos años emitió TVE llamado “Bicicleta, cuchara, manzana”. En él se retrataba los 2 durísimos años de lucha del político catalán Pasqual Maragall contra el alzhéimer.

Una de las cosas que más me llamaron la atención fue que Maragall llegaba a olvidarse de quiénes eran sus familiares, sus familiares incluso dejan de reconocerle (cambian sus gestos, su forma de expresión…), pero seguía recordando las melodías de música clásica.

The Music Never Stopped

Por último os voy a recomendar una película en la que sucede algo parecido con la música. En “The Music Never Stopped” su protagonista es un joven que en la adolescencia deja su casa para intentar dedicarse a la música, y acaba vagabundeando por las calles. Años después el hospital alerta a sus padres diciéndoles que su hijo está ingresado por un tumor cerebral y que ha perdido gran parte de la memoria.

Esta película está basada en una historia real y cuenta cómo a través de la música, el protagonista es capaz de recordad momentos importantísimos de su pasado.