Tres conciertos en Madrid. Tres sold out que ha colgado el artista sevillano que se enfrentó, la semana pasada, a una sala But arrebatada de jóvenes deseosos de pronunciar su nombre y sus letras.

TEXTO: María Villanueva    FOTOS: Concha Gonzalo

El rapero sevillano Javier Beret culminó este sábado en la Sala But una mini gira madrileña de ensueño con un concierto repleto de música y fans entregados. Había ganas de verle y escucharle, se palpaba en el ambiente. Desde primera hora de la tarde sus seguidores más acérrimos hicieron largas colas a las puertas de la sala para situarse en el lugar más privilegiado.

Muchos habían sido los meses de espera, desde septiembre llevaba colgado el cartel de “no hay entradas” en los tres conciertos que iba a ofrecer en Madrid. Y como lo bueno se hace esperar, este sábado lo alargaron un poco más y comenzaron con casi hora y media de retraso. Pero nada importaba a unos seguidores que llevaron al cantautor en volandas durante los aproximadamente noventa minutos que duró el evento.

Javier Beret ha demostrado que la poesía, si se rapea, gusta hasta a los más jóvenes. Y es que el músico maneja la retórica con maestría. Cuando su música comenzó a sonar, los gritos ensordecedores atronaron la sala. El cantante pisó el escenario con ‘Bye, bye’. Su ‘hermano’ Kaly calentó el terreno y le acompañó en coros y ritmos durante todo el concierto. Cada nuevo tema era adivinado con tan solo el sonido de un par de notas o palabras. El público estaba entregado y no decepcionó a un Beret que, si hubiera querido, podría haber sido mero espectador de una marea de manos alzadas cantando –sin fallo ni titubeo- todos y cada uno de sus versos.

Beret cantó su repertorio al completo. Desde sus primeras canciones como ‘Diez mil porqués’ o ‘Dime Quién Ama de Verdad’, hasta las más recientes ‘Vuelve’ y ‘Llegará’. Además, emocionó entonando ‘Ojalá’ e hizo vibrar a toda la sala con ‘Sentir’ y ‘Esencial’. No faltaron ninguno de los temas más esperados por los seguidores que, “no podían contenerse, con tenerlo –delante-… ¡ya estaba bien!”. Así cantaban al ritmo de ‘Cóseme’.

Mantener la euforia no es fácil y, por ello, Beret cambió el registro en un momento mágico en que sustituyó la base electrónica por la guitarra de Kaly. También hubo tiempo para una desenfada ‘pelea de gallos’ y el famoso ‘bara bara bara’, ‘bere bere bere’.

Juegos de palabras, amores incomprendidos, sentimientos, decepciones, decisiones y principios… las letras de Beret son un cóctel de emociones que te llevan al cielo y te dejan caer en picado. Y después “vuelve, a decirte que lo intentes”. Beret remueve, eso es así, y ha triunfado gracias a un estilo que le hace único: un rap melódico con un toque aflamencado y letras que llegan al alma.

Su público, joven y muy entregado. Sobre el escenario, quizá le falte deshacerse de una aparente inseguridad que le obliga a estar acompañado por alguien (en este caso de Kaly que no desapareció de su lado ni un instante) y a querer escuchar casi más la voz de los fans que la suya propia. Pero lo cierto es que esa puesta en escena lo ha catapultado al éxito con solo 21 años y ha pasado de llenar salas de poco aforo a contar a sus fans por cientos e incluso miles, como sucedió el pasado sábado en Madrid donde se confirmó que esa fama no es pasajera. Ahora, el compositor cogerá su poesía y pondrá rumbo a Iberoamérica.