Esta semana os quiero presentar a una de las personas que cambiaron por completo mi forma de tocar la guitarra y de entender la música. Aunque haya aprendido y absorbido como una esponja de todo músico que me he cruzado en mi camino, he de reconocer que en lo que se refiere a la guitarra flamenca tuve una persona que durante unos 6 meses puso orden a todos los conocimientos que había acumulado en mi cabeza desordenados durante años y que además me enriqueció con otros nuevos. Esa persona vive y trabaja en el barrio madrileño de Cañorroto y para mí ha sido y será el maestro: El Entri. Este vídeo lo demuestra.

Después de oír las sabias palabras sobre él de grandes figuras del flamenco como Paco de Lucía, Diego ‘El Cigala’ o Gerardo Núñez, cualquier cosa que yo pueda decir es poco. Aún así me voy a tomar la libertad de contaros cómo conocí al Entri y alguna anécdota de mi paso por su academia y su casa.

Hace como 4 años, tuve uno de esos momentos en la vida en los que estás hasta arriba de trabajo y que acabas aborreciendo todo lo que haces tanto en lo profesional como en lo personal. Llevaba como 3 años trabajando en Antena 3 en jornada de fin de semana y ocupaba el resto de horas de la semana impartiendo clases en la ‘Escuela de Música y Danza Galileo 98’. A ambas empresas les estoy eternamente agradecido pero esto supuso para mí un problema personal bastante grande: iba a contracorriente de todo el mundo y no disfrutaba de lo que hacía. Fue entonces cuando decidí reducir alguna clase de las que impartía y dedicarme algo de tiempo a mí, a estudiar lo que me gustaba realmente, la guitarra flamenca.

Uno de esos días cogí el teléfono y me puse en contacto con el maestro por excelencia: el Entri. Después de ver este vídeo en youtube tenía claro que quería que aquél hombre me diera clases.

Nada más conocerle le conté todos mis problemas tanto con la guitarra como personales. Una cosa que me llamó sobremanera la atención es que desde el principio respetó que yo también diera clases de guitarra en otra academia y recuerdo una frase suya que me llegó muy dentro: “Mi sueño es llenar el mundo de guitarristas y de profesores de guitarra”.

Llegué con una gran tendinitis en la mano derecha y con una forma de tocar muy tensa y estresada. En tan sólo dos clases el maestro consiguió que se me quitara la tendinitis y que cogiera la guitarra para precisamente hacer lo contrario: disfrutar y desestresarme. ¿Cómo? Con unos intensos ejercicios de técnica y muy buenos consejos. Una de las cosas que he podido aprender del Entri es que no te enseña a tocar como ningún otro guitarrista, sino como tú mismo. A veces llenamos la mano de tensiones innecesarias porque queremos colocarla como un Vicente Amigo o un Paco de Lucía, cuando en realidad tenemos que aprender a tocar acorde a nuestra propia anatomía física y de nuestra mano.

Otra de las buenas cualidades de El Entri a la hora de enseñar a tocar la guitarra es que es creyente. La misma fé que tiene en Dios la tiene en sus alumnos y piensa que cualquiera está capacitado para tocar la guitarra siempre que se esfuerce en ello y trabaje para conseguirlo. Por eso en sus clases colectivas suele tener alumnos de todas las edades, razas y sexo, y cuando alguno tiene problemas para ejecutar cualquier técnica determinada, tiene la capacidad de crearle un ejercicio particular personalizado para que éste lo consiga.

Por desgracia mi estancia con él fue bastante breve, cambiaron mis horarios de trabajo y tuve que dejar las clases, pero doy gracias a Dios porque haber recibido clases del maestro y porque cada vez que cojo la guitarra caliento con sus ejercicios y pienso qué me diría cuando coloco mal la mano o hago un mal gesto.

Si queréis localizarle podéis seguirle en Facebook o simplemente preguntar a cualquiera de Cañorroto por él, su academia o por cualquiera de sus dos hijos Jesús del Rosario o Aquilino, otros dos pedazos de guitarristas que dan continuidad al linaje de su padre.