El pasado 30 de marzo Dulce Pontes emocionó y llenó el Nuevo Teatro Apolo de Madrid presentando su último trabajo ‘Peregrinação’, un viaje al interior, a lo emocional y a la vida en tiempos convulsos.

Su actuación cerraba el ciclo de conciertos del festival Atlantic Sons y había mucha expectación por ver en directo los temas de su esperado nuevo álbum tras 7 años de ausencia.

Mi relación con la música siempre ha sido mi forma de exprimirme. Tengo una conexión muy fuerte, una necesidad de llegar a las personas compartiendo todas las heridas que he vivido, tanto en mi vida profesional como en la personal. Eso está muy desnudo en este disco

Dulce Pontes es la voz de Portugal, lleva la cultura portuguesa a través de su sensibilidad por todo el mundo.
Díez discos y dieciséis años han pasado desde que representara a su país en el Festival de Eurovisión, donde cantó ‘Lusitana Paixão’, alcanzando el octavo lugar. Y siempre en continuo cambio y movimiento, sin olvidar sus raíces.

Lusitana (1992), Lágrimas (1993), A Brisa do Coração – Ao Vivo No Coliseu do Porto (1995), Caminhos (1996), O Primeiro Canto (1999) , Best Of (Recopilatorio, 2002), Focus ( 2003), O Coração Tem Três Portas ( 2006), Momentos (2009) y Peregrinação (2017) componen su discografía.

‘Peregrinação’ es un disco doble compuesto por Nudez, en portugués, y Puerto de abrigos, en español con dos canciones en galaico-portugués y otra en inglés. Su bilingüismo es una reivindicación ibérica.

Un concierto que duró casi dos horas y donde la verdad, la poesía, la música y el amor se dieron la mano, en diferentes latitudes y estilos.

La cantante portuguesa se presentó en el escenario con un espectacular vestido rojo, descalza y con la melena suelta.

Sentada al piano ‘La Peregrinación’ fue el tema que eligió para arrancar el concierto. También al piano interpretó ‘La Bohemia’, de Charles Aznavour, recibida por largos minutos de aplausos que la artista agradeció emocionada. Creo que junto a “La leyenda del tiempo”, poema de Federico García Lorca que solía cantar Camarón, y la hermosísima versión de la cantiga ‘Ay ondas que eu vin veer’, fueron los momentos de mayor belleza , emoción y calidad de la noche, y así lo demostró todo el público con aplausos y una entrega total.

Gran parte del éxito fue de los los excelentes músicos que la acompañaban: Marta Pereira da Costa a la guitarra portuguesa, David Zaccaria al violonchelo, André Ramos a la viola de fado, Amadeu Magalhães al cavaquinho, gaita y acordeón, Juan Carlos Cambas al piano y Hubert-Jan Hubeek al saxofón.

Se despidió con uno de sus temas más conocidos, ‘Canção do Mar’, que cantó al unísono con los asistentes.

Dulce Pontes contribuyó al renacimiento del Fado en los años 90 y ha sido capaz de acercarlo a las nuevas generaciones. Su voz versátil, dramática y con calidez emotiva hacen de ella una cantante única.

Larga vida a Dulce Pontes porque gracias a la portuguesa el mundo parece mejor.