Todos nos hemos encerrado en nuestra habitación y hemos soñado fuerte con aquello que nos gustaría ser. En la calle Autonomía de Bilbao habitaba un niño que cada día escuchaba las canciones que ponían en la radio contra la pared de su cuarto, fantaseando con ser alguno de esos intérpretes. El eco le servía de micrófono. La imaginación le brindaba un público invisible. Su particular cabaret se veía eclipsado por la incomprensión de los demás a que la felicidad sea subirse a un escenario y pintarse los ojos. Porque los ojos maquillados ven más lejos. Pero aquel niño tenía un apellido que rimaba con valentía y desafió a todo lo que le hacía apartarse de su camino. Se puso un sombrero, lo defendió por muy ridículo que pareciera y conquistó cada teatro que pisó.
Le ayudó Tao Gutiérrez, compositor y director musical, y lo respaldó Factoría Madre Constriktor, una factoría de artistas y creadores, de la que ambos forman parte junto a José Luis Huertas y Ana S. de la Morena. Y entonces Asier Etxeandía lo consiguió. Es el actor, el cantante, el intérprete. En presente. Sus seguidores, conocidos como invisibles, sin “luz de luna” desde su marcha, así lo han confirmado. A través de una campaña en las redes y de una petición en la plataforma change.org, han hecho que El intérprete abra el telón de nuevo, dispuestos a recibir una lección de supervivencia. La cita será en el Teatro Calderón y con fechas cerradas: del 22 de abril al 15 de mayo.
Canciones de su espectáculo

Asier Etxeandía volverá a dejarse la piel sin que para ello le tiemble la voz. Recorrerá su vida a través de una mimada selección de canciones y dedicará, como aprendió de Lavoe, sus mejores pregones: “Yo soy el cantante, que hoy han venido a escuchar. Lo mejor del repertorio a ustedes voy a brindar. Y canto a la vida. De risas y penas, de momentos malos y de cosas buenas. Vinieron a divertirse y pagaron en la puerta. No hay tiempo para tristezas. Vamos, cantante, ¡comienza!”.
Dicho y hecho. Versionará a los clásicos en su soledad. También imaginaria, porque la banda que lo acompaña otorgará al guión el espectáculo que merece. La historia coge forma a través de la música. David Bowie, Chavela Vargas, Lucho Gatica, Carlos Gardel, Camilo Sesto o Janis Joplin tendrán un papel en ella. Durante dos horas y media, el público podrá asistir al concierto tributo a la banda sonora de su vida. No sólo a la del actor, sino la de todos los allí presentes. Porque todos necesitamos música en nuestro escenario, sea cual sea. Todos somos intérpretes de nuestra melodía. Todos, en algún momento, nos hemos puesto un sombrero y bebido tequila para ahogar las penas.

El intérprete provoca esa sensación de querer compartir lo vivido. El ansia de hacer partícipe a la humanidad de la combinación de emociones experimentada, resultado de la investigación de nuevas formas de crear, de la unión de la música y teatro de la manera más innovadora hasta la fecha. “En este teatro está permitido bailar”, aseguran. Y es que se está celebrando el resurgimiento del hombre lobo convertido en artista, de esos a los que invitar a tu habitación. Se trata de la consagración de Asier Etxeandía como intérprete, en cualquiera de sus versiones, demostrando su carácter ecléctico y la capacidad de llenar un escenario con su sola presencia. Sus amigos invisibles son conscientes de la suerte que tienen. Ahora reclaman su vuelta. Doce únicos shows para dejarse querer, para resucitar al actor, al cantante, al intérprete.