Como seguidora de Alejandro Sanz desde hace 20 años, éste era el concierto al que siempre quise ir. Esta semana, para salir de la rutina, fui al +es+, el concierto histórico de Alejandro Sanz en el Calderón.

Escuchamos sus canciones de siempre, esas que nos engancharon y que tenemos la ilusión de escuchar cada vez que hemos ido a un concierto del artista: La fuerza de corazón, Tu letra podré acariciar, Quisiera ser, La margarita dijo no, Lo ves (solo a piano), Siempre es de noche…

Una noche que (se notaba) fue ensayada al milímetro para que todos sus acompañantes se lucieran: Malú, Vanesa Martín, Pablo Alborán, Manuel Carrasco, Juan Luis Guerra…

Una noche de repertorio y de compañía de 10. Sin embargo, no salí del Vicente Calderón con ese subidón que te entra cuando has ido a un buen concierto: los más de 45 minutos de retraso, la mala organización en algunas colas (que nos obligó a estar un buen rato en medio del túnel del Calderón con el tráfico abierto), una realización poco práctica en las pantallas (y que provocó abucheos del público de las gradas en varias ocasiones) o algunos problemas en el sonido deslucieron lo que tenía que haber sido LA noche.

Además, quizás por el calor o por esa mala organización en las colas, el ambiente estaba muy tenso. Creo que ha sido el concierto en el que he estado (y he estado en muchos y no solo de Alejandro Sanz) que peor relación había entre el público: gritos, malas palabras, empujones, discusiones… obviamente, en este tipo de eventos, se producen situaciones de tensión pero en este caso, fueron demasiadas…

¿Y al final para qué? ¿Para qué tanta tensión? Si a pesar de que mi entrada era Pista Premium el escenario estaba tan lejos (solo cerca para las entradas de 300€) y tan bajo que no se veía apenas nada…

Sí, me alegro de haber ido. Sí, era el concierto que estaba esperando. Sí, eran mis canciones. Pero no, no era el ambiente ni la organización que merecía el evento. Una noche que tenía que ser más, fue menos.